Ontañón Gran Reserva de Rioja nace de dos de los viñedos más emblemáticos de Bodegas Ontañón, situados en el entorno de la Sierra de Yerga.
El Tempranillo procede del viñedo La Pasada, plantado hace más de 30 años a unos 800 metros de altitud, en suelos franco-arenosos que aportan finura y elegancia al vino. Por su parte, el Graciano se cultiva en la finca El Pozo, situada a 650 metros en suelos pobres con presencia de cantos rodados, que contribuyen a la concentración y complejidad aromática.
La añada 2015, calificada como muy buena, fue una de las más tempranas registradas en Rioja, con condiciones climáticas que favorecieron una maduración óptima de la uva. Los contrastes térmicos entre día y noche permitieron alcanzar una gran madurez fenólica, dando lugar a vinos con intensa expresión frutal, acidez equilibrada y taninos elegantes.
El resultado es un Gran Reserva profundo y armonioso, donde la fruta madura, los matices minerales y las notas de crianza se integran con precisión, mostrando toda la elegancia y el potencial de guarda de los grandes vinos de Rioja.
Uvas
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85% Tempranillo
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15% Graciano
La vendimia se realiza manualmente en cajas, con una cuidadosa selección de racimos en viñedo y de bayas en la bodega. Tras la recepción de la uva, el vino pasa por una maceración prolongada de más de 21 días con temperaturas controladas entre 24 y 26 °C para extraer color, aromas y estructura.
Posteriormente, el vino envejece entre 24 y 36 meses en barricas, principalmente de roble francés y una pequeña proporción de roble americano, utilizando barricas nuevas y de segundo uso. Tras la crianza en madera, el vino permanece más de 24 meses en botella antes de su salida al mercado, alcanzando así el equilibrio y la complejidad característicos de un gran reserva.
De color rojo rubí con ribetes teja, limpio y brillante. En nariz destaca por su gran complejidad, donde se combinan aromas de fruta compotada, higos, ciruelas y casis con notas minerales y de sotobosque. La crianza aporta elegantes matices tostados, especiados, tabaco, café y vainilla.
En boca se muestra elegante y profundo, con un magnífico equilibrio entre acidez y estructura. Es un vino carnoso, con taninos maduros y sedosos, y un final largo y armonioso que llena el paladar de sensaciones intensas y refinadas.
